En esta entrada se pretende proporcionar ideas para que las clases magistrales sean activas, motivadoras y que propicien la participación de los alumnos. También se recopilan algunos recursos del repositorio Simbiosis que consisten en apuntes y/o presentaciones para un curso entero, como 2º de bachillerato de biología, por ejemplo.
Llevo 22 años dando clase, si me paro a pensarlo me parece increíble que haya pasado tanto tiempo. Y, después de tantos años, aún no tengo certezas absolutas sobre cuál es la mejor manera de dar clase. Pero os voy a contar mi experiencia personal, por si os sirviera de ayuda o reflexión; muchos de vosotros sois jóvenes profesores con muchísimas ganas y empuje, pero os enfrentáis a las dificultades propias de nuestra profesión, que, siendo apasionante, resulta también dura y retadora (lo cual, por otro lado, nos permite crecer y no acomodarnos).
La palabra que mejor describe mis primeros años de docencia es supervivencia. Estudiando las oposiciones, con niños pequeños en casa, cambiando de instituto frecuentemente… tan sólo quedaba tiempo para salir del paso, decentemente a ser posible, y no me planteaba cambiar mi método de dar clase: explicar los contenidos del libro y hacer los ejercicios.
Cuando mi carrera se estabilizó, aprobé la oposición (tras múltiples intentos) y mis hijos crecieron un poco, decidí que quería convertirme en una profesora innovadora. Y esta decisión resultó, para mí, ser causa de una gran frustración, porque resulta que innovar ¡¡no me salía!! Me explico: me gusta explicar, se me da razonablemente bien, y mi ritmo de trabajo es lento; por lo que la preparación de clases innovadoras me consumía una gran cantidad de tiempo, y, además, no quedaba satisfecha con el resultado.
Tras unos años de conflicto interior, comencé a reconciliarme con mi estilo. También comenzó mi idilio con la educación basada en la evidencia; al fin encontré algo que me convencía, sobre lo que quiero seguir leyendo y aprendiendo para aplicarlo. La educación basada en la evidencia consiste en el análisis, la revisión, la síntesis y la difusión de los resultados de la investigación científica acerca de los procesos de aprendizaje, para contribuir a mejorar la práctica educativa. En este tema destaca el magnífico libro de Héctor Ruiz Martín, @hruizmartin, de 2020, titulado “¿Cómo aprendemos?”, al que Inés Naya dedicó una entrada en este blog, titulada Reseña: La tríada del ¿Cómo aprendemos?, en la que también comenta otros dos libros de este autor.
Soy consciente de que hay una cierta confrontación entre “profesaurios”, que defienden un modelo de clase más tradicional, e “innovaprofes”, partidarios de la innovación en las aulas. Desde mi punto de vista, ésta es una polémica estéril, ya que ambos tipos de profesores pueden ser muy valiosos; y para el alumnado, posiblemente, lo más provechoso sea estar expuestos a variados métodos y estilos de los distintos profesores (o incluso en un mismo docente). Por tanto, en mi opinión, ni la clase magistral es la panacea, ni lo son los métodos innovadores; y cada profesor puede buscar su propio estilo, el que más resuene con su personalidad, y seguramente esto sea beneficioso para él, y por tanto para sus alumnos.
Por otro lado, los currículos son tan extensos que muchas veces la clase magistral se hace necesaria para poder abarcarlos; véase el caso de biología y geología de 1º de bachillerato, y qué decir de la biología de 2º de bachillerato. Muchas veces esta amplitud de los currículos hace imposible profundizar en los conceptos y detenerse en aplicarlos, lo que resulta muy perjudicial para el aprendizaje (aunque este es otro tema que deberá ser tratado en otra ocasión).
Pero, ¿cómo hacer que la clase magistral no sea tan sólo una perorata por parte del profesor, en la que los alumnos, con suerte, escuchan pasivamente? Voy a recopilar algunas sencillas ideas que todos conocemos, pero que puede ser útil recordar y recopilar, poniendo el énfasis en lo que nos dice la evidencia:
- Al comienzo de la clase, es beneficioso para el aprendizaje dejar claro cuáles son los objetivos que queremos conseguir y qué actividades vamos a hacer. Podemos escribirlo a un lado de la pizarra (por ejemplo: explicación, actividad en grupo, lectura…), incluso dejando un hueco para escribir los deberes.
- Cuando comenzamos un nuevo tema es conveniente activar las ideas previas de los alumnos mediante preguntas, una discusión guiada por el docente, una lluvia de ideas, elaboración de mapas conceptuales, etc. Activar las ideas previas de los alumnos es importante ya que para aprender hay que establecer conexiones entre lo que ya saben y lo que están aprendiendo. Una actividad de aprendizaje cooperativo que resulta útil es la técnica 1-2-4: durante unos minutos los estudiantes, individualmente, escriben lo que recuerdan acerca de un tema, luego lo comparten de dos en dos, completando sus anotaciones, y finalmente en grupos de 4.
- A veces puede resultar efectivo, antes de comenzar la explicación, proponerles una pregunta que les haga razonar y les despierte la curiosidad, lo que puede aumentar la motivación. Por ejemplo, antes de comentar la importancia de los hongos como descomponedores podemos plantearles qué ocurre, en los bosques caducifolios, con todas las hojas que caen en otoño; cómo es que no se acumulan.
- Usar, para apoyar las explicaciones, una presentación sencilla, con imágenes que refuerzen y aclaren los contenidos. Yo, personalmente, he decidido realizar un diseño simple: fondo blanco, la letra que viene por defecto y fotos grandes. Las investigaciones en educación sugieren que no es conveniente usar diapositivas con mucho texto e imágenes a la vez; aunque sí es beneficioso para el aprendizaje usar apoyos visuales (fotos, dibujos, gráficas con poco texto).
- Intercalar las explicaciones con vídeos cortos o animaciones, como, por ejemplo. de: mitosis y meiosis; tectónica de placas; replicación, traducción y transcripción del ADN; etc.; para ayudar en la comprensión de procesos.
- Practicar con frecuencia la evocación de conceptos ya tratados, que se estudiaron el día anterior o con anterioridad en el curso. La evocación (intentar recordar, esforzándose, lo ya aprendido) es una de las prácticas más efectivas para adquirir aprendizajes duraderos, según ha demostrado la investigación en educación. Si lo hacemos mediante preguntas dirigidas al gran grupo, podemos pedir la respuesta a cualquier alumno, y no sólo a los que levantan la mano. Otra idea es corregir las actividades que han realizado en casa pero sin leerlas, tratando de recordar sus respuestas.
- Intercalar la explicación con preguntas de conceptos que han estudiado en cursos anteriores o que son de lógica. De nuevo es interesante usar el “COLD CALLING”, es decir, preguntar al azar a cualquiera de la clase, para que todos estén atentos sabiendo que pueden ser interpelados en cualquier momento. Preguntarles es importante para hacerles pensar y que le den sentido a lo que estudian.
- Ser conscientes de la importancia del uso de nuestra voz para aumentar el interés de nuestras explicaciones, evitando un tono monótono, y dotándola de expresividad y dinamismo. Ya sabéis, compañeros, que somos una mezcla de actores de teatro y cuentacuentos.
- Usar frecuentemente pequeñas historias, ya que a todos nos gusta que nos cuenten un cuento. Pueden ser historias personales, de cuando estudiábamos en la facultad, o anéctotas que podamos ligar a los contenidos que estamos explicando; esto suele gustarles y funcionar bien para mantener su atención. También podemos usar la historia de la ciencia, o contar historias relacionadas con aspectos fascinantes del objeto de estudio.
- Utilizar asiduamente analogías y ejemplos concretos para facilitar la comprensión de los conceptos. Como ejemplo de analogía; cuando estamos estudiando la clasificación de los seres vivos, yo les pido que se imaginen un supermercado en el que no hubiese secciones, en el que pudieses encontrar una manzana junto a un yogur, una lata de conservas y una sartén; para poner de manifiesto la necesidad de una clasificación y categorización que nos permita organizar y abordar el estudio de la biodiversidad.
- Intentar relacionar los contenidos con aspectos de la vida diaria, siempre que se pueda. Por ejemplo, por qué es conveniente tomar alimentos ricos en polisacáridos antes de realizar un importante esfuerzo deportivo.
- Recalcar por qué lo que estamos estudiando es importante. Un ejemplo sería: al explicar la respiración celular, comenzar preguntando si saben por qué morimos si no disponemos de oxígeno, para hacerles conscientes de la importancia de este proceso (por cierto, muchas veces, incluso alumnos mayores, no saben contestarte).
- Para ilustrar algunos conceptos o procesos, realizar pequeñas representaciones teatrales con los alumnos, durante la explicación o al final de la misma. Una idea puede ser proponerles que sean ellos los que tengan que pensar cómo representar un fenómeno, como, por ejemplo, la propagación de los distintos tipos de ondas sísmicas. Otros procesos que pueden representarse: mitosis, meiosis, cilios, flagelos, movimiento ameboide, constitución de la membrana plasmática, etc.
- Si los conceptos a aprender tienen un alto contenido visual, entonces podemos transformar nuestra clase en una clase de dibujo, e ir representando en la pizarra aquello que se está explicando para que ellos lo vayan dibujando en sus cuadernos. Algunos ejemplos de contenidos que se prestan a ello son: las partes de un volcán, los elementos de una falla o pliegue, los tipos de bordes entre las placas tectónicas, las partes de una flor, la estructura celular, etc. En general, suele resultar adecuado para trabajar los distintos componentes de alguna estructura.
- A los alumnos de menor edad, o a los mayores cuando hace falta avanzar algo más rápido, se les pueden proporcionar apuntes que estén incompletos para que ellos tengan que ir completándolos a medida que discurren las explicaciones; de esa manera tendrán que prestar más atención y estar más activos. Y, por supuesto, enseñarles a tomar apuntes es muy beneficioso para ellos, es una habilidad que les será útil toda su vida y además les ayudará a estar atentos y seleccionar las ideas principales de lo que se expone.
- Dar a conocer a los alumnos las principales ideas de la educación basada en la evidencia, como la importancia de la evocación, de la activación de los conocimientos previos, de dotar de significado a lo que aprendemos (ya que, cuanto más profundamente procesamos una información en términos de significado, más sólidamente se arraiga en nuestra memoria); para que puedan usarlas en su favor.
Por último, la clase magistral, idealmente, deberá de ir acompañada de actividades variadas para que los alumnos practiquen los nuevos conceptos. Las mejores actividades serán aquellas que, a lo largo de su desarrollo, conduzcan a los alumnos a pensar sobre el objeto de aprendizaje, ya sea porque deban usarlo, interpretarlo, discutirlo, expresarlo con sus propias palabras, o realizar cualquier otra acción que requiera darle significado (Ruiz Martín, H., 2020).
En el repositorio de Simbiosis algunas participantes en el proyecto han compartido generosamente apuntes o presentaciones de cursos enteros que podemos utilizar para apoyar nuestras clases magistrales. Algunos ejemplos son:
Ana Isabel Morales Santos comparte una recopilación de apuntes y presentaciones para todos los temas de biología de 2º de bachillerato a la que podéis acceder en este enlace.
Sara García Moraga también proporciona apuntes de biología de 2º de bachillerato y un compendio de términos de vocabulario (pincha aquí). Esta misma autora comparte sus apuntes y vocabulario de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente (2º de bachillerato).
Alejandra Mora Pérez también aporta apuntes de la asignatura de biología de 2º de bachillerato, en este caso enfocados a la preparación de la PEVAU en la comunidad de Andalucía, que podemos consultar en este enlace.
Lucía Pajuelo Robles pone a nuestra disposición presentaciones en power point de toda la biología de 2º de Bachillerato.
Belén Navío Franco aporta un conjunto de documentos en formato power point y pdf con presentaciones para todas las unidades didácticas de la asignatura de Biología y Geología de 4º de ESO.
María José Slavador Cebrián comparte sus apuntes, junto con actividades, para las unidades didácticas de la asignatura de Cultura Científica de 4º de la ESO.
Y vosotros, ¿qué opináis acerca de las clases magistrales? ¿Qué os han parecido las ideas que proponemos? ¿Tenéis más trucos o ideas para que nuestras clases magistrales sean más activas y motivadoras? Dejad vuestros comentarios aquí en la web y compartid el artículo en vuestras redes sociales incluyendo mención al @BlogSimbiosis con hashtag #ProyectoSimbiosis.
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