Estrategias eficaces para regular el aprendizaje
Autores: Mariana Morales y Juan Fernández
Uno de los puntos en mi práctica docente en el que aún no he encontrado estrategias que me convenzan del todo es el de la evaluación. Desde que hice el máster de profesorado (2018) confieso que ese siempre ha sido un aspecto en el que tengo mucho que mejorar y que aún no he encontrado de forma clara cómo abordar. Este es un aspecto que me ha preocupado bastante, porque la evaluación es clave y va a ser un factor determinante que va a influenciar TODO lo demás.
Me he centrado en la creación de contenidos, manejo y dinámicas del aula, cómo obtener feedback del alumnado para ver si estaban aprendiendo o no y si tenía que reforzar contenidos, cómo adaptar para la diversidad… Pero no me he parado a reestructurar mi forma de evaluar de manera consciente, ya sea por falta de tiempo o de una idea clara de lo que buscaba y de cómo hacerlo. He leído algo sobre el tema en el blog de Investigación Docente, en el libro de Héctor Ruíz de Martín de “¿Cómo aprendemos?” y en el libro de Neus Sanmartí “Evaluar y aprender: Un único proceso” (todos ellos muy recomendables). Se va perfilando una idea en mi cabeza de cómo debería ser esa evaluación. Pero, ¿cómo llevarlo al aula?
Sí, no tengo problemas a la hora de recoger “evidencias” ni de “calificar”. Mis hojas de cálculo están llenas de ítems, rúbricas, números y fórmulas de ponderación que me sacan las notas. Pero, sinceramente, en estos momentos no creo que reflejen de forma objetiva el nivel de aprendizaje de los objetivos de logro de mi alumnado. Me parecen pura burocracia. Creo que hay formas mucho mejores de plantearse la evaluación (y la calificación) y YO NO LAS ESTOY LLEVANDO A CABO. Sobrevivo en el día a día, muchas veces creando actividades de un día para otro por falta de tiempo e improvisando. ¿Les dejo claro a mis estudiantes los objetivos de aprendizaje que tienen que conseguir? ¿Mis instrumentos de evaluación son los adecuados para comprobar que se están cumpliendo mis objetivos? ¿Qué medidas tomo cuando obtengo los datos de mi alumnado? ¿Realmente tengo tiempo para realizar la evaluación que me gustaría (además de para todo lo demás)? ¿Por dónde empiezo?
Si os veis reflejados en alguno de los comentarios anteriores os recomiendo que os leais el siguiente libro de Mariana Morales y Juan Fernández:
Es un libro cortito de unas 150 páginas, que se lee con facilidad, y que utiliza un lenguaje claro y nada rebuscado.
El libro comienza explicando qué es la evaluación y haciendo que nos replanteemos los objetivos y propósitos de la misma. Nos resume los puntos claves sobre evaluación que se han encontrado hasta ahora en investigación y establece y deja claras las diferencias entre la evaluación formativa (que tiene que ver más con el proceso) y la sumativa (que tiene un papel más certificador). Habla de la calificación como una parte de la evaluación sumativa y nos hace reflexionar sobre el papel de las notas en el aprendizaje del alumnado.
Sigue dedicándole un capítulo a la retroalimentación (feedback) que le damos al alumnado, a su papel como modulador y regulador del aprendizaje y a las claves que tiene que tener un buen feedback.
Después habla de las dificultades y consideraciones que tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar cambios profundos en la evaluación y termina con todo un bloque de capítulos en los que se centra en las partes más prácticas del proceso. Es este “Bloque III: Una brújula para aprender” en donde encontrareis un montón de ejemplos prácticos para orientaros. Una de las cosas que más me gustan es que, probablemente debido a que uno de los autores es profe de Biología y Geología, muchos ejemplos nos resultarán muy cercanos porque tienen que ver con nuestras materias (también hay ejemplos de otros ámbitos; que conste).
Un capítulo de este bloque que tampoco os podéis perder es el capítulo 8 sobre evaluación sumativa y que os dará qué pensar.
A parte de lo práctico del libro, sobre todo en los capítulos del “Bloque III: Una brújula para aprender”, he de decir que el apéndice no tiene desperdicio, ya que contiene 10 propuestas para que reflexionemos sobre los contenidos tratados en el libro (¡y que además utilizan las estrategias de las que se hablan en el propio libro!).
Si queréis reflexionar sobre cómo evaluar y salir además con ideas prácticas y plan para empezar a ponerlas en práctica, os recomiendo que lo leáis.


