Querido opositor (u opositora, por supuesto),
He sido miembro de tribunal en tres ocasiones y opositora en 5, en la Comunidad de Madrid. Tengo que decir que ninguna de las tres veces como tribunal me había presentado como voluntaria. A lo largo de los procesos de oposiciones que he vivido, en bastantes ocasiones he pensado que me gustaría poder hablar con los opositores para aconsejarles acerca de algunos aspectos de sus exámenes. Pues bien, escribiendo esta entrada me voy a resarcir y te voy a contar lo que entonces no pude. Además, compañeros de mi claustro que también han sido tribunales, e incluso compañeros del claustro virtual de twitter, han contribuido con sus aportaciones; que he incorporado a esta carta.
Cuestión de actitud
Como en tantos otros momentos de la vida, querido opositor, la actitud con que afrontes el proceso es de vital importancia.
Puedes vivir el momento de la oposición como una oportunidad; un día distinto a todos los demás días de tu vida, incluso emocionante. Tu predisposición será infinitamente mejor que si acudes a los exámenes como el que va a una condena. Reconozco que este consejo puede sonar demasiado “Mr. Wonderful”, pero una persona a la que quiero y admiro me lo dio a mí hace ya tiempo y le agradezco mucho que me aportara esa visión más positiva del temido día.
Intenta afrontar todo el proceso, especialmente los días de los exámenes, pero también el estudio, con la máxima calma posible. Ya sé que es difícil mantener la calma, sobre todo si eres una persona nerviosa, pero tú sabes bien lo importante que es. Haz meditaciones, relajaciones… lo que sea necesario para conseguir estar lo más calmado que puedas (o, incluso, finge que estás calmado, aunque no sea así). Y, por supuesto, huye como de la peste de las quejas estériles, rumores y angustias, que solo conseguirán alejarte de la tan ansiada y beneficiosa calma.
Haz acopio de resiliencia y actitud positiva: si te sale mal un ejercicio, no te hundas, sigue intentando hacer los demás lo mejor posible. Esto también es pertinente para los días de estudio; si uno de ellos no fue como planeaste o no conseguiste concentrarte, no te fustigues, habrá días mejores. Y, por supuesto, tienes que lidiar con la incertidumbre; por muy bien que llegues preparado, no todo dependerá de ti, pero, como ya habrás oído comentar a los compañeros más experimentados, conseguir la plaza es una carrera de fondo, en la que no hay que rendirse.

Miembros del tribunal
Querido opositor, ten en cuenta que los miembros del tribunal son compañeros y estarán dispuestos a ayudarte. Todas las personas implicadas en el proceso de oposiciones son profesores de enseñanza secundaria, en acto o en potencia. No hay rangos, categorías, clases ni distinciones. Ningún miembro de tribunal es más o menos que ningún opositor; no son más sabios, ni están a una altura inalcanzable. Si alguna persona del tribunal tiene esa concepción, es evidente que no está capacitado ni legitimado para evaluar a futuros compañeros de profesión. En cualquier caso, no hay que perder de vista que tu misión como opositor es ganarte la confianza del tribunal, demostrando tus conocimientos, competencias y talento para la docencia, con un trato normal y respetuoso que no incurra en la ceremoniosidad ni tampoco en una confianza inadecuada.
Te quiero también dejar claro que los miembros del tribunal no solo han pasado previamente por la misma situación que tú y que cualquier opositor, y por tanto son perfectamente conscientes de la presión y de lo que os jugáis los opositores en esta prueba, sino que no son miembros activos de los órganos de gobierno que deciden los sistemas de calificación, rúbricas o evaluación de dichos opositores.

Parte escrita: tema y práctico
Mi estimado opositor, quiero hablarte de la presentación de tu examen escrito. La imagen de tu examen es una carta de presentación de cara al corrector, una declaración de intenciones sobre la importancia que le das a la forma y, al mismo tiempo, una demostración de que puedes ser un referente también en ese sentido para tus futuros alumnos. Por ello es de vital importancia que tu exámen esté limpio, ordenado, tenga márgenes, una letra clara y comprensible, separación de párrafos, organización en apartados y un respeto escrupuloso por las normas de ortografía.
¡Ay, madre del amor hermoso, qué crucial es este tema de la ortografía! Sería una auténtica lástima que todo el trabajo que has realizado a lo largo de tanto tiempo se vea anulado o deslucido por una calificación negativa en el apartado de ortografía. Hay exámenes que quedan directamente descalificados por ello; mis ojos han llegado a ver, horrorizados, un buen examen con una puntuación de cero debido a las faltas de ortografía. No puedes permitir que tu esfuerzo se vea empañado por una cuestión que, hablando de profesores de enseñanza secundaria, se da por sentado que tenemos que dominar con soltura. Por todo ello, te recomiendo el máximo cuidado no solo con las B y V, H, tildes, sino también con las mayúsculas y la división de palabras entre líneas. Ten también mucho cuidado con las grafías ambiguas: B y V que no se diferencian, puntos de la i que no se tiene claro si son acentos o no, etc. Tienes que dominar las “nuevas” reglas de acentuación (normas que llevan en vigor desde 2010), que afectan a palabras como el adverbio/adjetivo “solo”, la escritura de “guion”, etc. Asimismo, ten en cuenta la escritura de ciertas palabras como “sobre todo”, “aparte”, “de repente”, las tildes en las interrogativas indirectas (“no sé cómo…”), la no acentuación de monosílabos (fue, vio, etc.). Si tienes problemas con la ortografía, ponte a resolverlos, como sea, a partir de este mismo momento.

Por supuesto, es igualmente importante redactar bien, de una manera madura, que la expresión sea correcta y que el tema se exponga con estructura, orden y coherencia. Evita coloquialismos en tu texto.
Contesta solo a lo que se pregunta. En el examen práctico el tiempo es muy ajustado y hay que leer bien las preguntas, respondiendo solo a lo que en ellas se requiere. Por ejemplo, en el corte geológico no hay que contar toda la historia geológica de la zona (si no se pregunta por ella específicamente), sino solo contestar a las preguntas concretas que se hacen, fijándose en todos los apartados (ya sabes, tienes que leerte bien los enunciados).
En el tema, es importante que te asegures de cubrir todos los aspectos incluidos en los títulos, ya que es probable que los tribunales tengan una rúbrica en la que se indiquen todos los aspectos que el opositor debe tratar. En ocasiones he visto exámenes que comenzaban muy bien pero que bajaban mucho su nota al no haber tenido tiempo de completar alguno de los epígrafes contenidos en el título del tema. En general, es mejor pasar por todos los epígrafes, aunque sea superficialmente (si no te los sabes bien), que dejarse alguno sin tratar.
El siguiente consejo, querido opositor, es vital: si al hacer la media entre la nota del tema y del práctico tu nota es de cuatro con cinco en adelante (o incluso de cuatro), reclama siempre. Las plicas (etiquetas con un número, para garantizar el anonimato) del tema y del práctico son distintas y es el ordenador el que calcula las medias, de tal forma que los tribunales saben la nota de esta primera parte a la vez que los opositores. Me ha llegado a ocurrir que un opositor obtuviera un 4,94 y no viniese a reclamar. También debes reclamar por si hubiera habido algún error a la hora de puntuar tus ejercicios (sobre todo el práctico). Aun así, la reclamación es bastante frustrante, ya que a los miembros del tribunal nos dan instrucciones expresas de no contestar acerca de por qué cambiamos o no cambiamos la nota tras dicha reclamación.
Es importante que elijas el tema con el que te sientas más cómodo, al margen de la probabilidad de que muchos o pocos opositores elijan el mismo tema. Los tribunales no miden la originalidad en la elección, sino la calidad de la respuesta.
Programación
No te limites a contar toda la teoría de la programación, qué son los distintos elementos, etc., sino, además, introduce algo de lo que tú vas a hacer concretamente. Mete algo de tu propia cosecha.
Está muy bien mostrar seguridad en uno mismo, mi querido compañero, pero no te pases echándote flores. Recuerdo una muy buena programación que acababa con un párrafo que decía que los alumnos le habían dicho al opositor que era el mejor profesor que habían tenido nunca, lo que quedó muy pretencioso.
Aunque es obvio, respeta escrupulosamente el formato que se indica en la convocatoria para presentar el documento de la programación: tipo de letra, espaciado, extensión, etc. También mis ojos han visto algún opositor despistado que ha sido descalificado por no seguir el formato indicado. Incluso he visto una programación hecha de fotocopias de otra (se veía la espiral fotocopiada); estoy segura de que tú nunca serías tan descuidado (por no decir cutre).
Ten mucho cuidado con ajustar tu programación a la legislación vigente, especialmente en este año de cambios. Y realízala pensando en un centro de características medias, en el que haya diversidad, pero tampoco excesiva. Y ten cuidado con la nomenclatura de los alumnos con necesidades especiales, cambia con frecuencia. Asegúrate de usar la que está vigente en la actualidad. También ten en cuenta a los alumnos de altas capacidades.
En ninguno de los tribunales en los que he estado se ha “penalizado” de ninguna manera el hecho de que las programaciones sean de cursos bajos; haz tu programación de un curso que te guste y con el que te sientas cómodo.
Quizás es mejor que no menciones el tema del bilingüismo en inglés, ya que no sabemos qué opinan los componentes del tribunal acerca de ello. En cualquier caso, si te preguntan, recuerda que tú estás aquí solo para reflejar, en todo caso, de qué manera afectaría a tu metodología el impartir la clase en inglés o no; no se trata de hacer defensas o críticas al sistema.
Exposición oral
Por supuesto, ajústate al tiempo estipulado para la exposición oral, para lo que tendrás que ensayar la veces que sean necesarias.
A mí, como miembro de tribunal, me resultaron más fáciles de valorar los casos en los que la exposición oral seguía el mismo orden que el documento de la programación, por lo que puede ser aconsejable que lleves copias para todos los miembros del tribunal, para que puedan ir siguiéndola.
No te “autorregañes” durante la exposición, ya que llamas la atención sobre los propios errores. En caso de error, actúa con naturalidad y sigue adelante: todos nos podemos equivocar.
Aunque puedes proyectar una presentación PowerPoint (ya sabes que, en ese caso, tienes que llevar tu ordenador y proyector), no dependas de ningún aparato tecnológico: el tribunal quiere verte y oírte a ti: tu lenguaje verbal y corporal, tu dominio de la palabra y el potencial para llevar a los chicos en dinámicas de grupo. Si finalmente llevas alguna presentación, consulta cuidadosamente en la convocatoria qué puedes proyectar y qué no.
En la unidad didáctica no pongas demasiadas actividades para una única sesión (aunque se trata de una unidad idealizada, a veces puede penalizar si es demasiado obvio que es totalmente imposible hacer tantas cosas en una hora). Tampoco es necesario introducir demasiadas actividades basadas en herramientas digitales, en mi opinión.
Si en la unidad didáctica entregas a los miembros del tribunal copias de actividades, intenta que no sean fotocopias de libros; es mejor pasarlas a ordenador con un formato propio (pon a trabajar a familia y amigos, si es necesario).
Ten cuidado con la fluidez al hablar; el ritmo, el tono (evita la monotonía), la vocalización, la adecuada proyección de la voz y, sobre todo, la corrección. No hables demasiado rápido, ya que puedes abrumar a los miembros del tribunal (a veces se tiende a hablar como una “metralleta” para decir lo máximo posible, es mejor seguir un ritmo natural y ser conciso, sin introducir demasiada “paja”). Que tu exposición se entienda en todo momento y sea fácil de seguir. Sigue un orden y explícalo, de tal forma que el tribunal siempre sepa lo que estáis contando.

Cuidado, querido opositor, con dar una imagen de pasota; a veces los nervios nos pueden hacer adoptar este papel y no nos hace quedar muy bien. Tampoco es recomendable llegar al extremo de Robin Williams en el Club de los poetas muertos: no somos mesías salvadores ni vamos a inmolarnos en el altar de la educación. Es importante mantener un equilibrio realista entre lo que debemos y lo que podemos hacer en clase con los chicos.
No subestimes al tribunal, la mayoría de sus miembros están actualizados. No digas “no sé si conocen la corriente…”; explícala y punto, tú eres el que tienes que demostrar lo que sabes.
Intenta transmitir seguridad, pero no te auto culpabilices si te entran los nervios. Los miembros del tribunal son totalmente conscientes de que es una situación compleja, de mucha tensión. No pasa nada por tomarse un momento para beber agua, reconocer que estás nervioso y respirar un poco antes de continuar.
Sé natural, estimado compañero. Imagínate que realmente estás dando una clase. Incluso trata de sonreír de vez en cuando, y mira a todos los miembros del tribunal, no solo al que asiente y se muestra atento.
También ten cuidado con pasarte con la innovación, puede haber algún miembro del tribunal no muy “innovador”. Los trucos circenses y conejos de las chisteras están muy bien en otros contextos, pero aquí tienes que intentar ser práctico, efectivo y, sobre todo, orientar tus actividades y metodologías pensando siempre en el interés de los alumnos, su aprendizaje, y en tu labor de apoyo a las familias como educador. Todo lo que no entre en ese ámbito va a resultar fuera de lugar.
Y de momento esto es todo por mi parte, querido opositor. Mucho ánimo para esta situación dura que te toca vivir, y mucha resiliencia.
En el marco del proyecto simbiosis, hay recursos que te pueden interesar:
- En este recopilatorio en wakelet, realizado por nuestro equipo de curadores, puedes encontrar enlaces de interés con recursos para opositores a la función pública docente en la rama de Biología y Geología.
- Enseñar y opositar, entrada del blog en abierto de simbiosis , escrita por Miguel Ángel Martínez Egea, con estupendos consejos.
- Practicum: preparación y recursos, entrada del blog en abierto de simbiosis , escrita por Beatriz Martí Prado, que se centra en la parte práctica del examen.
- Otra entrada del blog en abierto que puede resultar de ayuda es Crea y desarrolla tu propio temario, también escrita por Beatriz Martí Prado.
- El recurso megasimbiosis del repositorio, titulado OPOSICIONES: Temario adaptado al examen escrito, con algo más de 40 temas escritos por Verónica Sanz y Lorena del Palacio.
Y vosotros, ¿habéis sido miembros de un tribunal de oposición? ¿Qué os han parecido las ideas que proponemos? ¿Sois opositores y queréis comentar o preguntar algo? Dejad vuestros comentarios aquí en la web y compartid el artículo en vuestras redes sociales incluyendo mención al @BlogSimbiosis con hashtag #ProyectoSimbiosis.
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