La siguiente entrada introduce cómo se almacena y recupera el aprendizaje, destacando que la retención mejora cuando los contenidos tienen sentido y se conectan con conocimientos previos mediante ensayos elaborativos. Para favorecerla, es importante usar metodologías activas y variados contextos.
También describe la transferencia, que consiste en aplicar lo aprendido a nuevas situaciones, y señala que requiere comprensión profunda, reflexión y conexiones claras entre conceptos. Advierte sobre la transferencia negativa (interferencias entre aprendizajes similares) y resalta la importancia de la práctica distribuida y de respetar los distintos ritmos de recuperación del alumnado.
En la entrada anterior se habló de aprendizaje, sentido y significado. Una vez el alumnado ha conseguido un aprendizaje debemos centrarnos en qué se hace con él y, más importante ¿cómo accedemos de nuevo a él? En muchas ocasiones, el alumnado encuentra problemas a la hora de conseguir almacenar o acceder a la información aprendida. Por ello, es importante saber trasladar a nuestros alumnos cómo se da el proceso de retención y qué factores facilitan la misma para conseguir, posteriormente una buena trasferencia. De esta forma, no sólo les ayudamos en el aula a conseguir trasladar su nuevo aprendizaje a la memoria a largo plazo, sino que también ellos aprenden cómo hacerlo fomentando su aprendizaje autónomo y dotándoles de herramientas de trabajo y estudio eficaces.
El almacenamiento o retención
Se sabe que los engramas (asociación de neuronas que almacenan un recuerdo) se almacenan fragmentados en distintos conjuntos neuronales. De hecho, los recuerdos extendidos necesitan de varias redes neuronales para almacenarse. Cuánto más sentido y significado tenga un recuerdo más fácil será almacenarlo en distintas redes y, por ende, más fácil será recodificarlo. Esto se relaciona directamente con el proceso enseñanza/aprendizaje contextualizado, con un sentido y un contexto familiar para el alumnado. Esta forma de acercar los aprendizajes permite al cerebro facilitar la organización de los recuerdos en redes neuronales y, además, su posterior recuperación para cuando sea necesario.
Por otro lado, sin ensayo no hay almacenamiento a largo plazo. Y es que el aprendizaje no es lo mismo que la retención. Se puede aprender y olvidar en cuestión de minutos, pero retener implica algo más y consiste en pasar ese aprendizaje a la memoria a largo plazo. Para ello, es crucial el ensayo, que no la práctica (más relacionado con la repetición de actos motores). En caso de aprendizaje motor, priorizamos la práctica y debemos distinguir la práctica en masa que es una repetición puntual que se queda en la memoria funcional y que, por falta de repetición pierde sentido y significado con el tiempo (más bien poco) y se acaba olvidando; y una práctica distribuida o espaciada es la que permite consolidar el aprendizaje y poder tener acceso a este por más tiempo. La ejecución eficaz se consigue primero con una práctica en masa que pasa a la distribuida con el tiempo.
Por otro lado, para aprendizajes más cognitivos se suele utilizar el ensayo. En este caso también distinguimos el ensayo repetitivo, ideal para aprendizajes en situaciones puntuales, o puede ser un ensayo elaborativo. Este último es el que nos permite establecer relaciones profundas entre los conocimientos nuevos y los ya establecidos. Estos ensayos ayudan a que la información se pueda transferir a la memoria a largo plazo, sin embargo, no lo garantizan.
El ensayo elaborativo, más que una repetición de lo aprendido, se trata de una estrategia de aprendizaje activo que busca relacionar la nueva información con información ya existente. Este tipo de ensayo implica un procesamiento profundo conectando la información con un contexto (mejor si es cercano) y mejora la comprensión y memorización a largo plazo. Por último, la retención llevada a cabo por este tipo de ensayos también permite facilitar la posterior trasferencia.
¿Cómo aplico el ensayo elaborativo en clase?
La metodología utilizada también es un aspecto a tener en cuenta cuando hablamos de retención. Hay metodologías que permiten una mayor retención que otras. Sin embargo, aquí también entran los perfiles de aprendizaje, donde unas metodologías permiten una elevada retención para ciertos perfiles de aprendizaje, pero bajos niveles de retención para otros perfiles. Por ello, el éxito de la retención reside en usar varias metodologías, no una prioritaria (como suele pasar en el caso de la conferencia) y que predominen las metodologías activas. En caso del querer practicar el ensayo elaborativo en el aula, se suele preguntar por diferentes contextos en los que se puede vincular la información o se pueden ofrecer estos contextos y preguntar cómo se puede relacionar la información nueva en esos contextos. Otra opción es el modelaje que usábamos para encontrar significado, ya que una vez tenemos la información 1 con su modelo aprendido y en la memoria a largo plazo, podemos relacionar el modelo de la información 2 con este modelo o incluso pueden compartir modelo.
Transferencia
El proceso de transferencia se intuye como la capacidad que permite aplicar lo aprendido en un contexto a situaciones nuevas o nuevos contextos. Varios estudios afirman que los docentes no estamos consiguiendo que en las escuelas este proceso sea efectivo y ayude al aprendizaje. No es un proceso sencillo ya que el alumnado debe ser retado a resolver problemas en contextos diferentes lo que conlleva una comprensión profunda de los aprendizajes afianzados.
Para conseguir una transferencia precisa necesitamos identificar los atributos fundamentales de los conceptos, fomentar la creación de puentes (conectar lo que el alumnado sabe con nuevos conocimientos) ayudando a generar conexiones y utilizar estrategias de aproximación (como juegos de simulación, práctica mental, aprendizaje de contingencias…). Además, la transferencia es más probable que se dé cuando los alumnos disponen de una oportunidad para reflexionar. El cierre es la mejor opción para la reflexión y una buena forma de aplicarlo es llevar un diario los últimos minutos de la clase.
Hay que tener cuidado porque existe lo que se conoce como transferencia negativa que es una interferencia en el aprendizaje cognitivo o motor de dos habilidades o conceptos similares en un periodo de tiempo corto. Una interfiere en la consolidación de la otra. Para evitar que esta transferencia negativa se dé es importante asegurarnos de practicar la primera habilidad lo suficiente como para que trascienda a la memoria a largo plazo. En ese momento, ya es posible iniciar el aprendizaje de la habilidad similar. De hecho, de esta forma se da lo que se conoce como transferencia positiva, es decir, haber consolidado la primera habilidad permite y facilita el aprendizaje de la similar.
Una vez tenemos un conocimiento en la memoria a largo plazo se hace óptimo el proceso de recuperarlo y usarlo periódicamente. Cuando necesitamos alguna información almacenada esta hace el camino inverso, se va a la memoria funcional y es apta para su uso inmediato. Esto permite reaprenderla y permite que se siga almacenándose en la memoria a largo plazo (aunque recuperarla también la hace susceptible a su modificación). Es por ello, que exponer al alumnado de aprendizajes ya adquiridos siempre va a fomentar el reaprendizaje de esta y, en ocasiones, incluso la modificación añadiendo matices al aprendizaje. Un aspecto a tener en cuenta en el aula es que cada alumno o alumna tiene su propio ritmo de aprendizaje y de recuperación de la información. Este hecho es importante porque una dinámica que suele producirse en las sesiones es esperar a que uno de los alumnos/as respondan a una pregunta levantando rápidamente la mano. Esto provoca que el alumnado con un ritmo de recuperación más lento, en el momento en el que se da la respuesta, no llegue a terminar de recuperar la información, por tanto, no se da el reaprendizaje completamente. Una de las soluciones ante esta dinámica suele ser que deban responder todos escribiendo la respuesta en un cuaderno o post-it, permitiendo que cada uno haga su ejercicio de recuperación y pueda finalizarlo de manera óptima. Tras un corto periodo de tiempo, la respuesta sí se pone en común.
Existen diferentes factores que influyen en la transferencia:
- Experiencias y aprendizajes previos (pueden ayudar o dificultar el proceso de transferencia).
- La transferencia suele ser evocada por el entorno presente. Cuanto más real y motivador sea el entorno más fácil se da la transferencia.
- Ritmo de recuperación.
- Factores del sistema de aprendizaje (contexto, similitud, atributos fundamentales y asociación).
La transferencia es la base de la resolución de problemas, permite aplicar los conocimientos aprendidos a diferentes contextos. Por ello, es importante que en el aula, el aprendizaje y la transferencia sean motivados por los docentes exponiendo al alumnado a diferentes problemas contextualizados. Así se forman estudiantes capaces de utilizar sus conocimientos en diversos contextos y, por ende, preparados para los contextos vitales.
Toda esta información y más la podéis encontrar en el libro de David. A. Sousa Cómo aprende el cerebro.
———————————————————————————————————————–
¿Te gustaría que hiciésemos alguna entrada en concreto? Si quieres proponer algún tema para una entrada en el blog, haz click en el siguiente enlace. ¿Tienes alguna pregunta o has visto algún error? No dudes en añadir tus comentarios más abajo.
No te olvides de que, si aún no formas parte del Proyecto Simbiosis, puedes darte de alta siguiendo este enlace. Recuerda que estamos ansiosos por que nos enseñes tus materiales, y que, para poder tener acceso al 100 % de los materiales del Proyecto, has de contribuir con tus propuestas. Juntos, somos más.
Si quieres ir más allá y formar parte del proyecto como colaborador en alguna de sus facetas puedes decirnoslo y contactaremos contigo en el momento que necesitemos ayuda.



