Esta entrada tiene como objetivo dar a conocer al profesorado de biología y geología la “educación basada en la evidencia”, que pretende que los docentes podamos orientar nuestra práctica educativa basándonos en los resultados de las numerosas investigaciones científicas que se llevan a cabo en el campo de la educación y el aprendizaje. Ello nos llevaría a aumentar la eficacia de nuestras acciones y a mejorar el aprendizaje de nuestro alumnado.
Introducción
Somos docentes de ciencias, enseñamos biología y geología, y estamos familiarizados con el método científico, el cual nos permite ir más allá de nuestra mera intuición. Por ello, resulta un tanto incomprensible lo desconocida que es para nosotros la ciencia del aprendizaje. Se llevan a cabo numerosos experimentos acerca de cómo nuestros estudiantes aprenden mejor, con mayor profundidad y duración de lo aprendido, y nosotros ejercemos nuestra labor de espaldas a sus resultados, por puro desconocimiento. Por ello, en esta entrada pretendo hacer una breve introducción a la “educación basada en la evidencia”, a modo de breve puesta en contacto con este potentísimo, en mi opinión, enfoque de la educación.
¿Qué es la educación basada en la evidencia?
Según Ferrero, M. (2021), “la podríamos definir como la información y actuación educativa basada en informes y estudios científicos que nos ayudan y aportan recursos para tomar mejores decisiones en el ámbito educativo”. En definitiva, lo que pretende es brindar apoyo, desde la ciencia, a nuestras actuaciones y decisiones educativas. Es importante que, a la hora de enseñar ciencia, nuestra forma de proceder se apoye en los conocimientos generados por la ciencia.
Se trata de un término directamente traducido del inglés (donde “evidence” significa prueba), por lo que hay algunos autores que prefieren denominarla “educación informada desde la investigación científica”; aunque otros opinan que no hay mayor problema en llamarla educación basada en la evidencia, ya que es un término más extendido. En cualquier caso, el término que usemos es menos importante que lo que pretende esta corriente educativa: aplicar el proceso científico a la educación.
Las principales disciplinas que abordan el conocimiento científico del aprendizaje, de las que se nutre la “educación basada en la evidencia”, son la pedagogía, la psicología del aprendizaje, la didáctica (de las ciencias, en nuestro caso), la neurociencia, etc. Todas ellas nos aportan pruebas, obtenidas mediante el método científico, de qué métodos funcionan y cuáles no a la hora de enseñar ciencia.
¿Qué nos aporta?
Desde luego, lo que no nos aporta la educación basada en la evidencia son recetas infalibles; pero nos permite ir más allá de la intuición, las anécdotas o la experiencia previa a la hora de fundamentar nuestra práctica educativa. También nos hace tomar conciencia de los sesgos que tenemos en nuestra comprensión del aprendizaje. No menos importante, nos permite adoptar un espíritu crítico frente a las modas educativas, a la innovación por la innovación.
Nos proporciona independencia frente a la presión social, ya que actualmente todo el mundo opina sobre educación, pretendiendo encontrar una fórmula mágica educativa; pero las diversas opiniones, de madres y padres, periodistas, etc., no siempre están bien fundamentadas. Gracias a la educación basada en la evidencia, podremos tomar decisiones guiadas por las mejores pruebas científicas disponibles.
Otro aspecto tremendamente interesante de este enfoque educativo es que cada uno de nosotros podemos adaptarlo a nuestro propio estilo, y a las necesidades de nuestro alumnado. Además, me resulta muy convincente que, generalmente, no “pontifica” acerca de si un método educativo es correcto o no, sino que pone el énfasis en que su idoneidad depende de cómo lo llevemos a cabo y de las circunstancias en las que queremos aplicarlo.
Por otro lado, las estrategias educativas basadas en la investigación científica no solo pueden conseguir mejorar los resultados de nuestro alumnado sino que también pueden contribuir a optimizar los recursos que se utilicen.
¿Por qué apenas la conocemos?
Actualmente existe una “importante brecha entre la investigación y las prácticas educativas” (Domingo, P., 2020). Es decir, a los docentes apenas nos llegan los resultados de estas investigaciones. Una de las posibles razones es el tradicional rechazo hacia la pedagogía por parte de nosotros los docentes, que argumentamos que los pedagogos nunca han pisado un aula. Sin embargo, existen numerosos estudios científicos que han sido llevados a cabo en las aulas, y que, si se han realizado con rigor, nos pueden resultar tremendamente valiosos.
También sería necesario mejorar la comunicación entre investigadores y docentes, estableciendo distintos foros en los que pudiésemos ponernos en contacto; así como mejorar la capacidad de nosotros, los docentes para comprender y evaluar la calidad de estas investigaciones en el campo de la educación.
Hemos de tener en cuenta que la educación basada en la evidencia nos exige a los docentes unos compromisos: mantenernos actualizados en los nuevos conocimientos que se vayan generando, reflexionar continuamente acerca de nuestras actuaciones y ser capaces de poner en duda nuestra propia práctica docente.
Algunos consensos
Muchas conclusiones de las investigaciones en el campo del aprendizaje cuentan con suficiente apoyo experimental como para que exista un consenso entre la comunidad científica acerca de su eficacia. Es el caso, por ejemplo, de la evocación, es decir, el hecho de hacer el esfuerzo de recuperar de la memoria aquello que se ha aprendido anteriormente. Se ha demostrado en numerosos estudios que es muy beneficiosa para el aprendizaje a largo plazo.
En futuras entradas podremos desarrollar con más detalle algunos de los métodos de enseñanza avalados por la investigación educativa, pero en ésta comentaremos algunas publicaciones cuyo objetivo es resumir de forma sencilla las prácticas educativas guiadas por la evidencia. En este sentido, destacamos los “Principios de Rosenshine”. Barak Rosenshine es profesor emérito de psicología educativa en el Colegio de Educación de la Universidad de Illinois y recopiló en un artículo (enlace aquí) las diez principales estrategias, basadas en la evidencia científica, que podemos seguir los docentes para conseguir una enseñanza eficaz.

Aquí podemos consultar una infografía de los Principios de Rosenshine más desarrollada.
Y, la siguiente infografía, realizada por Ruíz, H. (2020) para el FECYT, constituye también un excelente resumen de la educación basada en la evidencia:

Por último, el diagrama que se presenta a continuación está adaptado por Fernández, J. (2023) a partir de otro de Sherrington, T., y tiene como objetivo condensar algunas ideas fundamentales que luego puedan servirnos de guía a los docentes para desarrollar una amplia gama de posibles técnicas.

Edumitos
Como hemos comentado anteriormente, otra forma en que la educación basada en la evidencia nos ayuda en nuestra labor es desenmascarando ideas falsas o “edumitos”. Dos ejemplos serían la pirámide del aprendizaje y los estilos de aprendizaje, los cuales no tienen ninguna base científica. Sin embargo, el 90% de los docentes cree en alguna de estas falsas ideas o edumitos, según Méndez, J. (2020). Estos edumitos pueden hacernos perder tiempo, dinero e ilusión, que podrían haberse invertido en métodos que se ha demostrado que funcionan mejor.

Fuentes donde informarnos
Para obtener información fiable relativa a la educación basada en la evidencia, podemos destacar a los siguientes autores:
Héctor Ruíz Martín es neurobiólogo y director de la International Science Teaching Foundation, y ha escrito varios libros para acercar las evidencias sobre el aprendizaje y las prácticas educativas. Destaca su magnífico libro “Cómo aprendemos”: obra muy completa y tremendamente útil para nosotros, los docentes. En este mismo blog, Inés Naya realizó una reseña de este libro y dos más muy relacionados con él (se puede acceder aquí). También podemos consultar sus estupendos hilos en Twitter (@hruizmartin). En su perfil explica de maravilla la esencia de su labor: “Contribuyendo humildemente a tender puentes entre la investigación científica sobre cómo aprendemos y la práctica educativa”.
Marta Ferrero es maestra, psicopedagoga y doctora en psicología. Actualmente es profesora y vicedecana de investigación en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Está muy comprometida con acercar los principales hallazgos de la investigación científica a la comunidad educativa; su labor profesional gira principalmente en torno a esta idea. Es autora de numerosas publicaciones científicas. Desde el año 2019 forma parte de una comisión de expertos de la FECYT para promover la educación informada desde la investigación. Es autora del magnífico blog “Si tú supieras” y podemos encontrarla en Twitter como @ferrero_mar.
Juan Fernández es profesor de biología y geología y doctorando en psicología. Es autor del magnífico blog Investigación docente (en el que comenta, resume y traduce numerosas obras de investigación educativa para que podamos aplicarla), y autor de dos libros, “Educar en la complejidad” y “La evaluación formativa”. También escribe interesantísimos hilos en Twitter (@profesmadeinuk).
Albert Reverter es maestro y aboga por una Educación guiada por las evidencias. Es autor del estupendo blog El McGuffin educativo, con vídeos, podcasts y artículos relacionados con el tema que nos ocupa. En Twitter es @EfectoMcguffin y son igualmente muy recomendables sus aportaciones.
También podemos consultar diferentes páginas web y repositorios, como, por ejemplo:
- El repositorio de la Caixa acerca de la Educación basada en la evidencia (acceso aquí).
- El repositorio del FECYT (Fundación Española para la Ciencia y Tecnología) (acceso aquí).
- En esta página de la Fundación Promaestro se pueden encontrar vídeos de distintas ponencias del curso que se realiza anualmente denominado “Las Pruebas de la Educación” (organizado, además de por la fundación citada, por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco y por EduCaixa).
La Editorial Graó está publicando una serie de libros de una colección denominada “Educación Basada en Evidencias”. El primer libro fue el ya comentado de Héctor Ruíz, y, por ahora, ya hay dos más en la colección.

Reflexión personal
Estimados compañeros, espero que os haya resultado interesante esta entrada y que os anime a profundizar en este enfoque de la educación tan potente. Yo, personalmente, siento que he encontrado “mi sitio”; tras varios intentos por “innovar”, por que era lo que tocaba; orientar mi práctica educativa según los resultados de la investigación científica me proporciona un criterio más fiable, y a la vez más flexible. De esta forma, puedo mantener mi propio estilo de enseñanza e ir intentando incorporar técnicas que la investigación ha mostrado que son más efectivas. Y, muy importante, puedo mantener mi independencia frente al aluvión de opiniones acerca de la educación que nos llegan desde todos los frentes, la mayoría de ellas sin mucho fundamento.
Referencias bibliográficas
Ferrero, M. (14/11/2021). Educación basada en la evidencia con Marta Ferrero. Blog: Somprojecte.https://somprojecte.com/educacion-basada-en-la-evidencia/#:~:text=La%20Educaci%C3%B3n%20basada%20en%20la%20evidencia%20la%20podr%C3%ADamos%20definir%20como,decisiones%20en%20el%20%C3%A1mbito%20educativo
Fernández, J. (1/7/2023). Principios de enseñanza-aprendizaje. Blog: Investigación Docente. https://investigaciondocente.com/2023/07/01/principios-de-ensenanza-aprendizaje/



[…] En Proyecto Simbiosis, siempre buscamos compartir con nuestra comunidad educativa recursos y perspectivas que enriquezcan nuestra labor docente y hace algunos meses reflexionamos brevemente sobre la Educación Basada en Evidencias. […]